10:34 am 11/11 2008

Médico jujeño propone sistema de salud sin intermediarios

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El médico ginecólogo y emprendedor social, Jorge Gronda, afirmó que el sistema formal de salud, donde rige la intermediación de las obras sociales, “está basado en la desconfianza”, porque en realidad “no es un sistema de salud, sino un sistema financiero”.
Las definiciones vinieron a cuenta del reciente anuncio de la creación de un banco de salud en la provincia de Jujuy para financiar operaciones médicas.
Gronda recordó que su idea de concretar un sistema de salud de excelencia para los más necesitados nació hace unos 20 años y desde aquella época viene aplicándose. Hoy tiene un nombre: Sistema Ser.
“Descubrimos que se puede desarrollar un sistema de salud, pero no en forma lineal, sino sistémica u holística”, definió.
Este sistema se creó “a partir de las necesidades de la gente y de lo que nosotros pensamos que ella necesita”, en contraposición a la lógica de los grandes planes de salud pública que “se gestan y desarrollan en una burbuja: los técnicos que los formulan generalmente están lejos de las necesidades de la gente. En eso, nosotros tenemos una ventaja porque estamos en continuo contacto con las personas, que son las que nos van marcando los errores y vamos tomando el rumbo que nos marcan las personas”.
Gronda expresó que a las personas atendidas “no les llamamos pacientes, sino socios del sistema, y ese es un buen término porque uno se asocia con alguien para ganar. Ellos se asocian a nosotros para tener salud, para mantener el sistema y para que ganen nuestras socias y nuestros profesionales”.
Se trata de un “sistema universal, de excelencia. A mí me critican porque algunos ricos lo usan, pero si es muy bueno el sistema lo van a usar todos. Yo lo pensé para la gente que no tenía recursos, pero todo aquel que quiera sumarse lo puede hacer”, aclaró.
No de salud, sino financiero
El médico opinó que el sistema formal de salud actual “no es un sistema de salud, sino un sistema financiero, porque existe un intermediario que le saca plata a los clientes, que es en lo que se transformaron los pacientes para las obras sociales. Le sacan la plata al cliente y al médico que lo atiende le pagan a los cuatro meses, sin intereses. Es decir: es un sistema financiero donde el interés lo soporta el que financia –el prestador médico- pero los intereses los cobra le intermediario. Es un sistema perverso y no es sustentable a largo plazo, porque los médicos trabajan de muy mala gana, haciendo todo lo posible para que el sistema se caiga. Es un sistema basado en la desconfianza”, definió.
En cambio, Gronda sostuvo que el funcionamiento del sistema Ser, premiado por la ONU, “es muy sencillo, porque sacamos la intermediación y se acaba el problema. Este tipo de intermediación podría correr para la timba financiera, pero en un tema tan profundo como la salud, no funciona”.
Al referirse a la tarjeta que se entrega a los socios, el médico señaló que, además de las posibilidades de atención, “tiene un valor simbólico de pertenencia, por lo cual la persona se siente identificada, sobre todo los excluidos, que es lo mismo que le pasa a la clase media cuando tiene tarjeta de crédito”, comparó, tras lo cual señaló que con este método “descubrimos que nos va bien”.
“Esta tarjeta es como la llave de acceso a consultorios que antes se le presentaban a la gente como lugares que brindaban salud para los ricos, porque el sistema de salud es así: a la mañana, el médico hace salud para los pobres en el hospital, y a la tarde, en otro lugar, con una estética y una atención totalmente distinta, hace salud para los ricos. Esto no es justo, por eso nosotros planteamos que toda la salud sea como para los ricos, es decir como le gustaría ser atendido a cualquier ser humano: en un lugar agradable, limpio, con buen trato”, ya que “hacer siete horas de cola y con maltrato en un hospital, no es precisamente agradable”, manifestó.
La mujer en Jujuy
Consultado sobre la realidad de la salud de la mujer en Jujuy, Gronda señaló que “si el problema del parto, del aborto, si esas contingencias las viviese el hombre, no habría problemas, no habría mortalidad, no habría aborto. Porque esto se debe a un tema de autoritarismo y machismo”, sostuvo.
“Las mujeres que se mueren son pobres, excluidas, nadie las contiene y están dentro de una estructura machista y autoritaria”, añadió.
Prosiguió diciendo que “las mujeres que nosotros atendemos son pobres, indígenas, no hay un sistema que las contenga, porque el sistema actual no prioriza eso. El 30 % de las mujeres de Latinoamérica el único destino que tienen es el servicio doméstico. A mí, me parece que las mujeres latinoamericanas están para mucho más que eso”.
Para Gronda, antes que nada, a las mujeres hay que brindarles educación y un acceso digno a la salud. “Un sistema que no aprecia a las mujeres, que las obliga a esperar 30 días para un turno, es un sistema de salud fascista”, sentenció.

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