4:28 am 24/11 2010

Libertad de expresión: Utopías de una nueva Argentina

Información general, Opinión

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Cuando el silencio se apodera de un micrófono, o se atan las manos de quien escribe, o alguien tapa el lente de una cámara, comienza una etapa preocupante. No está a la venta la dignidad, ni la ética ni la moral, son valores personales imposibles de ser negociados por conveniencia o por desesperación. Quien asume la responsabilidad de transmitir una noticia o analizarla para que el público saque sus propias conclusiones es un periodista que actúa con inteligencia y con equilibrio, no se atribuye la posibilidad de juzgar a nadie, ni subestima el poder de raciocinio de sus lectores, oyentes o televidentes.

Nadie es obligado a decir lo que no quiere decir, ni hacer lo que no quiere, pero muchas veces el dinero compra voluntades, conductas, actitudes o peor aún la libertad por la que tanto luchó.

En 2011 habrá elecciones, candidatos y propuestas, pero un medio de comunicación o un trabajador de prensa jamás debe aceptar que una mordaza tape su boca, nunca debe negociar su verdadera vocación, quien lo haga o renuncie a esos atributos habrá abandonado definitivamente su compromiso con la sociedad.

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