4:32 am 31/07 2008

Homicidio de Víctor "Tekuré" Cardozo, los fundamentos del fallo condenatorio

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PALACIO DE TRIBUNALES JUYConforme lo prevé el Código Procesal Penal – artículo 413- la Sala II de la Cámara en lo Penal dio a conocer los fundamentos  del fallo por el cual el policía Julio Manuel Martiarena deberá cumplir la pena de diez años de prisión por resultar ser responsable del delito de homicidio simple con dolo eventual, hecho que desencadenó la muerte de Víctor Marcelo Cardozo.

                  El tribunal integrado por los jueces  Alfredo José Frías, Antonio Llermanos y Mirta Beatriz Chagra ( habilitada) reconstruyo el hecho conforme la prueba recreada en las sucesivas audiencias, respondiendo a los distintos pedidos por parte del abogado defensor del ahora condenado, rechazándolos.

                  También se mencionan los rechazos a los pedidos de falso testimonio, en contra del perito forense Dr. Oscar Constante Bermúdez, y en contra de dos testigos relevantes para la causa, que fueron todos desestimados por improcedentes. Finalmente, se desechan los pedidos de prisión perpetua, realizados por la letrada querellante Dra. Sara Cabezas y el Fiscal de Sala Dr. Gustavo Almirón, así como los pedidos de absolución del letrado defensor Dr. Ricardo Vitellini.

                  Para los magistrados los hechos que determinaron la responsabilidad penal del ahora condenado sucedieron el día 6 de agosto de 2006, aproximadamente a horas 10, cuando el sargento primero Julio Manuel Martiarena y al agente Alejandro Ríos, se dirigieron en un móvil policial al barrio Azopardo de esta ciudad. En la intersección de las calles Escaya y Maíz Gordo, Martiarena bajó del móvil e increpó a Mario Cardozo quién circulaba por la zona, sin motivo razonable, pues éste, nada estaba haciendo.

                  Ante ello, los jueces destacan que tampoco se había verificado objetivamente situación de hecho alguna, que amerite la intervención de la fuerza pública policial e ingerencia en los derechos individuales en uso de sus obligaciones legales derivadas de su actividad preventiva o represiva como fuerzas policiales.

                  Así, Martiarena forcejeo y discutió luego con Víctor Marcelo Cardozo, hermano de Mario, quien se introduce en la escena para auxiliarlo, ante la presencia policial, que resultó injustificada en dicho contexto. Luego y con absoluto dominio de la situación, Julio Martiarena disparó su arma reglamentaria, primero contra el piso y luego contra la humanidad de Víctor Cardozo cuando forcejeaba con él, provocándole heridas que le causaron la muerte. Con posterioridad en una ambulancia del SAME Cardozo es trasladado al Hospital Pablo Soria, donde quedo internado. Luego de una infructuosa actividad médica para conjurar el deterioro del cuadro de salud como consecuencia del disparo de arma producido por la actividad de Martiarena , el paciente Víctor Cardozo fallece en fecha 8 de agosto de 2006, pues las complicaciones de salud, producidas por la gravedad de las lesiones que oportunamente Martiarena le irrogara con el disparo de su arma reglamentara, así lo determinaron.

                  Luego de analizar y determinar cómo ocurrieron los hechos, los magistrados dan por no acreditado que el homicidio haya sido efectuado bajo los presupuestos legales exigibles para configurar un abuso en las funciones. Para ello, sostienen, debe configurarse en la realidad una función policial preventora o represora válida y luego recién puede considerarse si hubo abuso o extralimitación de esa función. Situación que no pudo verificarse. Si bien Martiarena, como el agente Ríos, estaban recorriendo de servicio el lugar de los hechos, la función preventora desenvuelta no fue necesaria ni proporcional.

                  El suceso que nos ocupa, dicen los enjuiciadores, se evidencia como una intervención ilegítima de la policía, al no encontrarse dados los presupuestos fácticos para la intervención policial. No pudo acreditarse bajo ningún punto de vista en el proceso, que ni la actuación de Martiarena, ni la de Ríos fueran conforme el marco legal vigente. Por ende, concluye el tribunal, se encontró fuera de la función.

                  Esta constatación permitió a los jueces rechazar los argumentos del Fiscal de Sala, y de la querellante, para calificar la conducta de Julio Manuel Martiarena , como de homicidio por abuso de función y solicitar condena perpetua en su contra. Similares argumentos siguieron al desechar el planteo del defensor técnico Dr. Vitellini en oportunidad de alegar por la absolución.

                  El meduloso y extenso fallo de la Sala II de la Cámara en lo Penal da por no  probado  que haya habido una pedrea contra el vehículo policial, que hubo un cuchillo con el que la víctima Cardozo arremetiera contra el policía, pues el cuchillo debió ser secuestrado y no lo está, a más de que ningún testigo dijo haber visto a Cardozo esgrimiendo un cuchillo y las lesiones que Martiarena afirma haber sufrido por el uso del cuchillo no están acreditadas.

 

Las lesiones del policía

                  El fallo da por sentado que las supuestas lesiones que Martiarena afirmó haber recibido de parte del cuchillo de Cardozo no pudieron ser constatadas pues los testigos que depusieron al respecto, fundamentalmente los médicos Vera y Guardiani, ni siquiera pudieron dar cuenta de su exacta morfología y extensión, pues ambos describieron lesiones diferentes. Los jueces sostienen que de haber estado lastimado el policía, seguramente no se hubiese podido tomarle las muestras de los guanteletes de parafina, tendiendo en cuenta el procedimiento usual para la toma de tales  muestras.

                  En ese sentido, los magistrados afirman que les llamó la atención que el informe producido por el Dr. Vera, acerca de esas lesiones, haya sido agregado recién luego de un mes después y por parte del propio médico. Es decir nunca fue elevado al juzgado con anterioridad. Esto habilita a descreer acerca de la efectiva existencia de las lesiones que sufriera Martiarena, concluyen.

 

La atención médica hospitalaria y la responsabilidad de Martiarena

                  Para los jueces está acabadamente acreditado que Martiarena disparó su arma reglamentaria contra la humanidad de Víctor Marcelo Cardozo, por lo que entienden que el resultado muerte puede atribuirse como obra de Martiarena, no aparece desproporcionado en relación a la conducta previa emprendida por el condenado, el efectuar un disparo al pecho de una persona.

                  Vale decir, afirman, mal puede utilizarse como argumento una interferencia en el curso causal por la acción o negligencia de médicos que concurren a solucionar un problema de salud originado en las graves lesiones cuya causa directa fue el disparo y por ello deban responder los médicos del resultado.

 

Falso testimonio

                  Finalmente el tribunal analiza el pedido de falso testimonio contra el perito oficial Dr. Oscar Constante Bermúdez rechazando el mismo por considerar que debe aclararse que la primer parte del informe del Dr. Bermúdez constituye una transcripción resumida de la historia clínica del paciente y no como afirma la querellante que el perito oficial miente al afirmar que revisó al paciente, cuando la víctima se encontraba internada en el Hospital Pablo Soria y concurre el forense cumpliendo una orden del juzgado.

                  En ese sentido, concluyeron, esto impide que se haya configurado el ilícito denunciado por la Dra. Sara Cabezas, querellante en la causa, más bien es un error interpretativo, del tenor del informe.

                  Los fundamentos del fallo ya fueron notificados a las partes, pudiendo las mismas recurrir a instancia superior.-

 

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